jueves, 31 de mayo de 2012

Entrevista a Norberto Gonzalo

“El teatro está vivo porque es un hecho militante”



Por Charly Zárate - Teatro

El actor y director Norberto Gonzalo dirigirá "A Propósito del Tiempo" y "Hay que Apagar el Fuego", de Carlos Gorostiza, en el marco del Ciclo de Teatro Argentino que se inicia el viernes 11 de mayo en la sala La Máscara.

Completan la muestra de autores nacionales, “Tres buenas mujeres” de Graciela Holfeltz, dirigida por Jorge Graciosi ; “Más Muertos que Vivos" de María Rosa Pfeiffer, por Hector Oliboni , de cuya autoría se presenta "De Como Eugenia cambió de Opinión" , bajo la dirección de Horacio Pucho Medrano.
Norberto Gonzalo tiene una larga trayectoria iniciada en 1970, como actor de teatro ha integrado el elenco de la Comedia Nacional participando en el Teatro Nacional Cervantes en obras como “Hamlet”, “Edipo Rey”, “Romeo y Julieta” y “Martín Fierro”, entre otras. También se ha desempeñado en el circuito independiente durante las primeras convocatorias de Teatro Abierto. Uno de sus más reconocidos trabajos fue en “Orquesta de señoritas”, de Jean Anouilh, donde se enfrentó al desafío de dirigirse a sí mismo. La obra se realizó durante varias temporadas y emprendieron una gira nacional e internacional.
Pero también su rostro a quedado retratado por la televisión en decenas de programas, tanto populares como Pelito, Se dice amor, Vulnerables, Campeones, Resistiré, Mujeres asesinas entre tantos otros, como así también en ciclos de culto como Los cuentos de Fontanarosa, Alta Comedia, Teatro como en el teatro o La bonita página.



Caracterizado como Rodolfo Walsh

En el 2010 se puso en la piel del escritor Rodolfo Walsh para protagonizar la miniserie "Dialogos fundamentales del Bicentenario", junto a Luis Machín, Rodolfo Carnaghi, Malena Solda y Ana Celentano, con dirección de Lucía Cedrón.

CZ: ¿Porqué armar una programación exclusiva de teatro argentino?

NG: Era una asignatura pendiente. Una idea permanente desde que abrimos La Máscara, hace 12 años. Desde entonces compartimos estrenos teatrales de procedencia nacional y extranjera, aunque nuestra obra inaugural fue el” Mateo” de Armando Discépolo. Nos debíamos esta experiencia y estamos felices de poder concretarla. Creemos firmemente en el teatro argentino y en la identidad con que nos expresa.

CZ:¿Cuál fue el criterio para seleccionar estas obras?

NG: Precisamente, sus posibilidades de expresión, y representación de las costumbres y tradiciones, rioplatenses en general, y argentinas en particular. Creo que hay un público ávido de sentirse expresado a través de ese vehículo formidable que es el teatro. En cuanto a selección, no la hubo, no fue necesario. Solo se invitó abiertamente a distintos directores y autores a proponer sus materiales y proyectos, sin filtros de ningún tipo. Y la verdad es que la respuesta fue tan generosa, que se aprobó de inmediato. Todos entendieron claramente cuál era la ideología de la convocatoria.

CZ: ¿Qué debe tener una pieza de teatro nacional para que se convierta en un clásico?

NG: Siempre digo que los “clásicos”, son hoy clásicos, porque han sido populares. Eso, a nivel mundial, le cabe a Moliere y Goldoni, que hacían teatro en la calle, al genio crítico de Shakespeare o Chejov, y ni que hablar de Arthur Miller o Tennessee Williams, por nombrar solo algunos de los grandes. A los nuestros también se les reconoce esa alta capacidad de expresar al pueblo, a la gente. A reflejar sus expectativas, sus carencias, sus sinsabores y sus alegrías. Cómo no serían clásicos, los Podestá o Discépolo, Florencio Sánchez o Gregorio de Laferrere, si fueron pintores geniales de una época y una sociedad inconfundiblemente rioplatense. Cómo no lo serían Carlos Gorostiza o Tito Cossa, si expresan permanentemente la poética popular que nos conmueve. 

Escena de Gorostiza x 2



CZ: ¿Usted ha elegido dos obras de Carlos Gosrostiza, ¿qué lo atrapa de este autor? ¿Cuál es su vigencia?

NG: En el programa de mano, me atreví a escribir, que siendo dos obras y dos historias, podrían haber sido una, o simultáneas. Es compartir una duda. Es apenas un disparador. Aunque coincidan las estructuras de ambas, y las relaciones, los silencios, y las revelaciones de los personajes. Justamente algo que me atrapa de Gorostiza, es su predilección por retratar las relaciones humanas y todo lo que ello dispara. Los conflictos muchas veces están formando parte de esas relaciones y, en muchos casos, el planteo o la conclusión de ellos, se trasladan a los intérpretes o al público, y eso cumple absolutamente el objetivo de ser vehículo y puente con el espectador. Por eso, entre otras cosas, su vigencia.        

CZ: ¿De qué tratan las dos obras qué usted dirigirá en este ciclo?

NG: Sobre las relaciones entre integrantes de distintas generaciones. Sobre sus tiempos, sus silencios, sus fidelidades y sus verdades. Todo, o casi todo lo que no se dijo, o no se dice, y lo que el tiempo y el silencio son capaces de almacenar y revelar.

CZ: ¿Para ser un buen director es necesario haber sido, al menos, un actor?

NG: No sé si es necesario. Quizá sea útil. Para ser director hay que formarse, como para ser actor. Ya sea en el taller o en la práctica. En mi caso, trato de abordar la dirección “desde el actor” que es lo que soy. Siento que me permite un mayor involucramiento en el conflicto y en la puesta, sin abstraerme de sus motivaciones. Stanislavsky nos habla de ser “lógico, coherente y real”, y uno de mis maestros, la genial Flora Steinberg, se ocupó de dejármelo grabado, tanto para actuar como para dirigir. Además siempre hago la comparación con el futbol: la mayoría de los técnicos, han sido jugadores. Por eso su conocimiento del jugador y sus posibilidades y posición en la cancha.


"El teatro es un hecho político"

CZ: ¿Podría elegir algunos, todos o al menos uno de los siguientes tópicos sobre el teatro y desarrollar la idea desde su propia concepción, ya sea en acuerdo o desacuerdo?

- El teatro es un hecho transformador...

NG: El teatro es un hecho político. Por lo tanto transformador. Podríamos hablar de Teatro Abierto, -del que participé-, frente a la dictadura, pero podríamos también remontarnos a mucho antes, y recordar la escena de los comediantes de Hamlet. Creo que todo el que participa de la ceremonia teatral, se transforma, ya sea el intérprete, el público o la sociedad.

- El teatro debe ser militante...

NG: Definitivamente sí. El teatro está vivo, -y cada vez más vivo-, porque es un hecho militante. De quienes lo escriben, lo producen y lo interpretan. Después, su destinatario, el público, es quien tiene la última palabra, aunque eso pueda ser un hecho subjetivo. Pero los miles de teatristas y espacios teatrales de todo el país, son una muestra irrefutable de esa militancia.

- El teatro sirve para tapar vacíos...

NG: Yo prefiero pensar que sirve para ocupar espacios que pueden no estar vacíos, sino que se amplifican y redimensionan. Como decíamos antes, espacios de opinión, de debate, de transformación. Quien no dijo alguna vez: “esta obra me dio vuelta la cabeza…”

- El teatro no le interesa más que al que lo hace...

NG: Volvemos a Stanislavsky. El decía que el público es “lo único de lo que no se puede prescindir..” Es sin duda un punto de partida. El que lo hace es, seguramente, el primero que siente la necesidad de compartirlo, y su objetivo, como decíamos, es “interesar” a los demás, transformándose en vehículo y trasmisor. Para ser fiel a la pregunta, es el primer interesado, pero el objetivo se cumple, cuando se logra la comunicación con el colectivo.

CZ: ¿Qué añora de otras épocas de hacer teatro y qué valora de la actual?

NG: Creo que todas las etapas han sido importantes. El teatro ha crecido y se ha modificado, ocupando muchos de esos espacios a los que hacíamos referencia. Ha incidido en los cambios culturales, y al mismo tiempo en la preservación de la memoria. Lo que sí extraño es a los grandes que lo crearon y lo militaron, de quienes aprendimos lo poco que sabemos, y los que nos legaron una profesión que debemos hacer cada vez más digna. Me refiero a los que murieron haciendo teatro, y a los que dieron la vida por una profesión mejor.

CZ: ¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha dado esta carrera de más de cuarenta años?

NG: Bueno, sí, son muchos. Empecé en los 70. Pero prefiero llamarlo trabajo y no carrera. Y la mayor satisfacción, si hay una, es precisamente vivir para eso, y poder seguir luchando para hacerlo.

CZ: Regálenos una de sus mejores escenas de teatro, la más sublime, la que le gustaría guardar en la cajita del sueño eterno.

NG: Aunque soy muy crítico de mí mismo, hay varias que me gustan. Y la verdad, es que no las guardaría en esa cajita, sino que me encantaría seguir compartiéndolas. Desde, Orquesta de Señoritas, La Muerte de un Viajante, o Blancos Oficios (que me pertenece), hasta el presente, con “Gorostiza x 2”. Sin duda que lo mejor siempre está por venir…
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Ciclo de Teatro Argentino en "La Máscara"
Dirección: Piedras 736
Reservas: 4307-0566
Entradas: $60

Viernes 21hs
"Tres buenas mujeres"
de Graciela Holfeltz, sobre un cuento de Laura Bonaparte.
Con Stella Maris Closas, Amancay Espíndola y Ruby Gattari. Dirección: Jorge Graciosi.
ESTRENO: Viernes 11 de mayo 21hs
Sábados 21.30hs:
GOROSTIZA X 2. "A Propósito del Tiempo" y "Hay que Apagar el Fuego",
de Carlos Gorostiza.
Con Jorge Ochoa, Guido D´Albo, Marcela Fernández Señor, Sebastián Argañaraz y Gustavo Brenta.
Dirección: Norberto Gonzalo
ESTRENO: Sábado 19 de mayo 21.30hs

Sábados 19.30 hs:
"Más Muertos que Vivos"
de María Rosa Pfeiffer.
Con José María López y Raúl Ramos. Dirección: Héctor Oliboni
ESTRENO: Sábado 26 de mayo 19.30hs

Domingos 19 hs:
"De Como Eugenia cambió de Opinión"
de Héctor Oliboni.
Con Alicia Naya, David Llewellyn y Ëstel Gómez. Dirección: Horacio Pucho Medrano.
ESTRENO: Domingo 3 de junio 19hs

Ficha Técnica por obra:
TRES BUENAS MUJERES
de Graciela Holfeltz, sobre un cuento de Laura Bonaparte
Elenco: Stella Maris Closas - A
mancay Espíndola -.Ruby Gattari
Escenografía: Carlos Bustamante
Vestuario: Lucía Trebisacce
Música original: Malena Graciosi
Diseño de iluminación: Lautaro
Producción Ejecutiva: Rubén Sibilia
Fotografía: Alejandra Dziewgue
Diseño Gráfico: Ramiro Gómez
Asistente de Dirección: Rubén Sibilia
Dirección general: Jorge Graciosi

MÁS MUERTOS QUE VIVOS
de María Rosa Pfeiffer
Elenco: José María López y Raúl Ramos
Escenografía: Carlos Bustamante

Vestuario: Lucía Trebisacce
Diseño de Iluminación: Héctor Oliboni – Lucía Trebisacce- Carlos Bustamante
Diseño Gráfico y Fotografía: Ramiro Gomez
Prensa: Laura Brangeri (LBB prensa)
Asistencia de dirección: Cristina Sisca
Producción ejecutiva: Claudio Lentz
Dirección: Héctor Oliboni


"A Propósito del Tiempo" y "Hay que Apagar el Fuego",
de Carlos Gorostiza.
"A Propósito del Tiempo": Jorge Ochoa, Marcela Fernández Señor y Guido D´Albo
"Hay que Apagar el Fuego": Gustavo Brenta, Marcela Fernández Señor y Sebastián Argañaraz
Escenografía: Carlos Bustamante
Vestuario: Lucía Trebisacce
Diseño de Iluminación: Norberto Gonzalo- Alejandra Dziewguc
Efectos Sonoros: Alejandra Dziewguc
Diseño Gráfico y Fotografía: Ramiro Gomez
Producción Ejecutiva: Ana Vinuesa
Prensa: Laura Brangeri (LBB prensa)
Asistente de Dirección: Patricio Gonzalo
Puesta en Escena y Dirección General: Norberto Gonzalo
 
DE COMO EUGENIA CAMBIÓ DE OPINIÓN
de Héctor Oliboni
Elenco: Éstel Gómez, Alicia Naya y David Llewellyn
Escenografía: Carlos Bustamante
Vestuario: Lucía Trebisacce
Diseño de Iluminación: Horacio Medrano
Técnico de Luces: Alejandra Dziewguc
Diseño Gráfico y Fotografía: Ramiro Gomez
Prensa: Laura Brangeri (LBB prensa)
Asistencia de dirección: Gustavo Insaurralde
Producción ejecutiva: Claudio Lentz

Dirección: Horacio Medrano




Entrevista a Francisco Pesqueira

Un artista que nunca ha claudicado


Por Charly Zárate - Teatro

A Francisco Pesqueira le gusta autodefinirse como "artista" aunque asegura que hoy eso sea “patrimonio de cualquiera". Dueño de una profesión que viene construyendo con su cuerpo y su voz desde muy chico en su Córdoba natal, este artista nos cuenta sobre su tratectoria y sobre el re-estreno de "Te doy una canción".

Hace unos días concluyó el espectáculo "Mamarracho", que resume sus diez años de permanencia en Carne de crítica, el grupo de trabajo que armaron junto a su compañero de escenario Claudio Pazos y el director Carlo Argento.
Y del cuerpo al canto, como una constante en su vida de artista, Francisco Pesqueira re estrena "Te doy una canción", donde bucea el repertorio de cantantes populares y consagrados pero llevándolos a una interpretación singular y pintando cada tema con los bellos colores de su voz, acompañado por el pianista Ramiro Pettina.

CZ: En el transitar de cada profesión siempre hay maestros que se van apuñalando en el alma de uno. ¿Tenes alguno que te haya traspasado de esa manera?

FP: Sin dudas, para mi esencialmente lo fue Carlos Gandolfo, mi gran maestro de teatro que me cobijo mucho con su don de dar clases. Aunque también pude conocerlo más allá de la docencia ya que trabaje durante cuatro años como asistente en su estudio. Para mí, llegar de Córdoba y venir directamente a trabajar con él fue cumplir ese mágico sueño que tenia desde que era chico y leía en la revista Radiolandia que todos los grandes actores se formaban con él.

CZ: Imagino que esa experiencia te habrá ablandado puertas…

FP: Si, pero a la vez me costó mucho irme del estudio, porque sentía que había cumplido una etapa. Si te fijas en mi curriculum hay una franja que falta y que corresponde al tiempo que estuve en el estudio, porque era muy feliz haciendo ese trabajo, hasta que luego prevaleció algo que se me hizo imprescindible que fue el escenario.

CZ: ¿Cuándo se conocen con Claudio Pazos?

FP: Casualmente en el estudio de Gandolfo, hace veinte años . Allí empezamos a tener los primeros coqueteos escénicos que luego derivó en un grupo llamado Los anfitriones, junto a Hernán Giménez, Verónica Valle y Paula Lima, con ellos montamos primero “Colmo de bomberos” y luego “Los dos hidalgos de Verona”, con la dirección de Guillermo Cacacce y Ciro Zorzoli, quienes también recién empezaban.


Con Claudio Pazos matizando una bella escena de Mamarracho

CZ: ¿Y en el canto quien te marcó?

FP: Sin dudas Gachi Leibovich. En la actuación siempre me he identificado con el actor de pico y pala, y en el cantante con el estilo popular ligado a Mercedes Sosa, Silvio Rodriguez o Marilina Ross. A veces creo que no esta la cosa muy unida dentro del patrón de la actividad teatral. Yo siento que el actor y el cantante se van nutriendo.

CZ: Percibo una mixtura muy interesante entre ambas búsquedas…

FP: Me parece que esta muy bueno ver los colores de la paleta de uno mismo, y ver la variedad de cosas que uno puede transitar. A mi eso me encanta. No sabes lo cholulo que soy de mis compañeros de teatro, y no precisamente porque sean personas famosas sino que admiro desde el trabajo.

CZ: ¿Cómo fue tu inicio con el grupo de teatro Clavileño?

FP: Era un grupo muy particular que lo comandaba una señora a la que recuerdo con mucho amor que era La Totó, y en el momento que surgió la convocatoria para estar en ese grupo, yo venía de salir de una enfermedad muy dura. Entonces, la contención de hacer teatro, empezó a darme las primeras señales de salud.

CZ: ¿Crees que el teatro puede ser terapéutico?

FP: El hecho de actuar a mi me resulto muy sanador, pero más allá de eso, creo que cualquier cosa que nos une a lo que queramos hacer resulta ser sanador.

CZ: ¿Y que tipo de obras hacían?

FP: Hacíamos teatro de repertorio de autores clásico españoles. Hicimos casi veinte obras, entonces eso te daba un entrenamiento increíble. Me acuerdo que tenía un lenguaje tan rico en aquel momento, que era un adolescente atípico. Además, yo empecé actuando mucho y luego arranqué a estudiar formalmente teatro. Creo que donde uno aprende más es haciendo.

CZ: Siempre hay referentes de admiración en cualquier camino que uno atraviesa artísticamente. Me acabas de mostrar tu selecta audioteca y he visto mucho nombre de cantante femenina, ¿son tus mayores influencias?

FP: Mas allá de que las cantantes me llegaron siempre mucho más desde lo emocional, también hay un repertorio que me interesa y que es aquel que “dice algo”. El repertorio que me habla de un paisaje desde una zamba o la canción contestataria que a mi me hace pensar. Entonces, cuando empiezo a involucrarme en la música en 1982, tenía a mi hermano en la guerra de las Malvinas, la música había cambiado de lugar que es algo de lo que hablo en mi nuevo espectáculo “Te doy una canción”. También hubo un disco de ese año, de Sandra Mihanovich que para mí fue esencial ( es el que tenía “Puerto Pollensa”) en el que cantaban Alejandro Lerner, Celeste Carballo, Rubén Rada y Marilina Ross, con quien nos llegamos a vincular personalmente, ya que terminó siendo amiga de mi hermana. Ahí tenes una influencia muy importante para mí, porque veía que Marilina dotaba a la cantante de una expresividad artística. Siempre me decía que si bien esta mina no tiene un vozarrón, posee una maravillosa capacidad de conmover.


Tres Carne de Crítica: Pesqueira, Pazos y Argento

CZ: ¿Cómo se formó el grupo Carne de Crítica?

FP: En el 2001 empezamos a ensayar con Claudio Pazos, con quien ya habíamos trabajado bastante, a Carlo Argento lo conocí cuando estaba haciendo “Los indios estaban cabreros” en el Teatro Cervantes, entonces le pedimos a él que nos diera una mano desde la dirección. Aunque Carlo nunca había dirigido, con cierta precaución acepto el desafío, aunque luego se fue involucrando profundamente. El primer espectáculo lo escribimos con Claudio, y el resto la autoría fue de los tres. Nunca nos planteamos aquel primer encuentro como la semilla de lo que se consolidaría luego con siete espectáculos y un disco en diez años.

CZ: ¿Qué destacarías de Claudio Pazos como este compañero creativo de tantos años?

FP: Esencialmente que es un tipo muy talentoso, somos una construcción de muchos años de trabajo y hemos convivido con las miserias y bondades a las que te enfrenta la vida. Y estamos seguros que lo mejor que tenemos es que sabemos quien es Francisco y quien es Claudio. Hemos compartido situaciones en la vida muy dolorosas y esas cosas fortalecen los vínculos.

CZ: En “Mamarracho” hay un sketch muy interesante que es el de “la máquina de fotos”. Desde el humor nos lleva, en una pequeña dramaturgia, a una profunda reflexión sobre el paso del tiempo. ¿Cómo transitas vos este devenir de la vida?

FP: Me llevo muy bien con el paso del tiempo. Me gusta la edad que tengo, aunque ya no sea un nene. Tengo 42 años y no tengo drama en decirlo. A veces me interesa más ver como les pasa el tiempo gente famosa como Michelle Pfeiffer, que a mi mismo (risas).


Ductilidad y talento sin tiempo

CZ: ¿Qué valor le das al público al momento de armar un espectáculo?

FP: Siempre pienso en el público, es imposible no hacerlo porque uno invierte mucha creatividad en lo que uno hace y vas imaginando si eso lo puede llegar a interesar o no. Pero siento que eso no me tiene que coartar, y que voy a obtener un público más fiel cuando más honesto sea conmigo mismo y lo que quiero contar. Aparte, a medida que va pasando el tiempo eso se hace más sólido. Cuando no claudicaste o no dejaste influenciarte por algún productor, tu actitud frente al público se fortalece.

CZ: Has hecho muchos clásicos pero hay un autor al que siempre volves y ese es Federico García Lorca. ¿Qué es lo que te atrapa de su poética?

FP: Cuando era muy chico vi una versión de “Doña Rosita la soltera”, con Thelma Biral, dirigida por Cecilio Madanes, que me fascino pero sobretodo descubrí algo que fue entender una historia a través de una poesía. Y fíjate vos, quién hubiera dicho que ese chico de ocho años alguna vez iba a interpretar a Doña Rosita. Pero uno de los privilegios que me ha dado la autogestión es que me pude dar el privilegio de interpretar uno de los personajes lorquianos más bellos. Es tan contundente la palabra y tan clara la sensibilidad de lo que ese ser humano llamado Morca entendía, que hace fácil todo.

CZ: ¿Cómo se maneja lo sensible desde el propio instrumento, ya sea el cuerpo o la voz?

FP: Todo tiene que ver de qué manera te atraviesa por el cuerpo la poesía. Me pasa cuando canto que hay canciones sencillas y otras más intrincadas, por lo general en las letras que menos me equivoco son en aquellas que estan plagadas de metáforas o términos más complejos. Es raro que furseé en “Retrato”, de Antonio Machado, o “Mediterráneo”, de Joan Manuel Serrat. Eso es porque hay algo de la poética que logra hacer que la poesía te tome por completo. No es solamente lo que se pone en el intelecto sino que hay algo que te eleva y te sumerge en otro lugar. La poesía es algo que alguien se tomo el trabajo de no ser tan cotidiano inventando un lenguaje diferente y depurado, y eso mismo es lo que pasa por el cuerpo.


Un actor que no oculta su sensibilidad de cantante

CZ: ¿Cómo seleccionaste el repertorio para “Te doy una canción?

FP: Justamente tomando en cuenta el valor poético de cada tema, las palabras que fueron puestas en cada canción. Por eso son como un anclaje emocional para mí. El concepto de selección fue pensado desde la idea de “bandas sonoras de la vida”. Es como si yo te preguntara qué sería de la vida de “Cinema Paradiso” si no tuviera esa música. Entonces, hay una canción que es mi madre, mi padre o cada uno de mis hermanos.

CZ: ¿Cómo vivís el teatro, que té genera y cómo lo transitas en tu vida?

FP: Para mi el teatro es mi casa. Siempre digo, que si yo no tengo trabajo me siento desalojado y eso es porque he construido mi vida y mi mundo en el teatro. Es un hecho increíble y energético, algo que no vuelve a ser nunca igual y que no queda registro de eso que sucedió. En ese instante la vida toma una intensidad diferente, un color de cinemascope. Eso es hacer teatro, después esta el hecho de estar en el teatro, que es otra cosa que también me seduce, me gusta el olor de la gente trabajando en los teatros, ver a alguien allí cociendo parte de algún vestuario es la imagen misma de la felicidad.

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TE DOY UNA CANCIÓN
TEATRO EL BÚHO
Tacuarí 215
Teléfonos: 4342-0885
Web: http://www.teatroelbuho.com.ar
Entrada: $ 50,00 - Domingo - 19:00 hs


Ficha técnico artística

Idea: Francisco Pesqueira, Ramiro Pettina
Diseño de luces: Carlo Argento
Sonido: José "Poty" Frías
Arreglos musicales: Ramiro Pettina
Producción ejecutiva: Andrea Widerker




lunes, 28 de mayo de 2012

Entrevista a Merceditas Elordi

“Para poder dirigir hay que saber actuar”



Por Charly Zárate
Llegó a Buenos Aires en el 2010 de su Mar del Plata natal para estudiar con Agustín Alezzo y seguir formándose como actriz. Incursionó en el estudio de Marcelo Savignone, con quien actualmente la une un proyecto para este año. Hoy esta dedicada de llenó al teatro, habiendo dejado atrás su carrera de bióloga y el ámbito académico.

De ser actriz de la compañía “Los del Verso” pasó a directora de teatro de una de las piezas más entrañables para el dramaturgo y director Mariano Moro, “De hombre a hombre”. Tuvo el privilegio de ser la primera persona de dicha compañia a la cual el autor accede a concederle los derechos de una de sus obras, y no le fue nada mal. Con un elenco de notables actores obtuvieron el Premio Estrella de Mar a la Mejor Obra de Teatro Off en Mar del Plata.
CZ: ¿Cómo surgió la idea de montar "De hombre a hombre"?
ME: Yo no la elegí a la obra, la génesis fue a partir de los actores Oscar Giménez y Ulises Pafundi. Ellos habían leído el texto de Mariano Moro, llevaron una escena al seminario de Agustín Alezzo, el cual compartíamos. Alezzo sabía que yo formaba parte de la compañía "Los del verso" y me pidió que evaluara la escena. Realmente habían hecho un muy buen trabajo, y al final de la clase me dijeron que les encantaba la obra, que se morían de ganas de hacerla y me plantearon la posibilidad de que los dirija.
CZ: ¿Fue difícil conseguir los derechos de la obra?
ME: Es lo primero que les planteé a los chicos, que teníamos que ver si Moro aceptaba cederlos ya que esta obra era entrañable para él y la había escrito especialmente para sus actores Mariano Mazzei y Emiliano Dionisi. Pero asombrosamente aceptó.
CZ: ¿Tuviste miedos o inseguridades al encarar este desafío?
ME: Sentía que me estaba metiendo en un terreno que no era el mío y con una obra que sabía que podía llegar a herir susceptibilidades. De hecho, les escribí a los actores pidiéndoles disculpas porque me parecía que a ellos les iba a molestar. Aunque por suerte todo fluyo de manera armoniosa.

Ulises Pafundi y Oscar Giménez la han elegido como directora
CZ: Creo que uno de los méritos, aparte del talento de todos ustedes, fue la manera honesta con la cual encararon el proyecto...
ME: Realmente fue una locura, ya que nosotros éramos casi desconocidos y nos embarcamos a estrenarla con sólo tres meses de ensayos y presentarla en Mar del Plata, siendo que ninguno teníamos el entrenamiento de cómo se lleva a delante una obra independiente. Sin embargo todo se dio maravillosamente. Los chicos tenían muchas ganas de hacer esta obra y esa energía lo potenció todo. Además, debo reconocerle a Oscar Giménez su ardua tarea en la difusión de la obra, eso también contribuyó mucho.
CZ: ¿Cómo definirías a este dúo de actores?
ME: A ellos ya los conocía de verlos actuar en el taller y siempre disfrutaba con sus trabajos, son buenos y trabajadores. Ulises es un actor muy joven pero que siempre va a fondo con todo lo que hace e indaga en diferentes personajes, Oscar es alguien que toma riesgos y los transita con soltura. Ambos son actores que tienen recursos y se comprometen con lo que hacen.


Elenco completo con Estrella de Mar en mano

CZ: ¿Desde dónde comenzó tu planificación para dirigir la obra?
ME: Lo primero fue pensar junto a mi marido Edgardo Aguilar, que es arquitecto y el escenógrafo de la obra, que debía hacer algo diferente, nada podía ser igual. Además, mi compromiso era doble, ya que otras veces cuando alguien obtiene los derechos de una obra y el autor esta lejos, te podes dar otros permisos, pero acá era distinto ya que sabíamos que Mariano estaría allí observando qué hacían con su obra una actriz de su compañía que se mandaba a dirigir por primera vez y con actores desconocidos. Entonces decidí hacer mucho hincapié en la puesta, esa iba a ser la diferencia.
CZ: Y eso se notó absolutamente, ya que esta versión tiene un aprovechamiento de todo el espacio escénico e incluso fuera de él…
ME: Es que si no hacía realmente una puesta diferente corríamos un gran riesgo. Porque hay una hoja de ruta que tiene la obra, pero también la dramaturgia tiene marcada ciertas instancias en los cuales quise darle más claridad a algunos espacios, como el del aula con una idea de puesta más realista.
CZ: ¿Tenes algún tipo de formación como directora teatral?
ME: Ninguno. Aunque yo pensé que no iba a poder hacerlo o que me costaría más de lo que me costó, pero me fui dando cuenta que si alguien trabaja mucho como actriz y está con ganas de aprender, cuando te llega el momento de dirigir algo lo podes hacer muy bien. Uno puede hacer muchos cursos de dirección pero si no tenes la formación de actor es difícil transmitir con claridad lo que intentas ver corporizado en escena.
CZ: Y la oleada les trajo un Estrella de Mar. ¿Cómo vivieron esa noche de premiación?
ME: Yo ya había ido varias veces porque algunas de las obras que hice estuvieron nominadas y también gané en el 2006 como Mejor actuación femenina marplatense por “Amor en Irak”, también he sido parte del jurado, así que a la fiesta la conocía por dentro. Pero esta temporada tenía muchas ganas que tuviéramos alguna nominación para que los chicos transitaran esa experiencia.


"Porque soy psicóloga", muy pronto en Buenos Aires

CZ: Has trabajado en varias obras de Mariano Moro, ¿Qué es lo que te atrapa de su poética?
ME: Todo lo que escribe Mariano lo hace sabiendo muy bien que es lo que esta escribiendo. Es un autor que investiga mucho y que esta siempre estudiando detenidamente cada universo de los personajes que va creando. Además del amor que él tiene por la literatura que se ve en textos como “Quien lo probó, lo sabe”, “La suplente”, obviamente en “De hombre a hombre”. Tiene la capacidad de traducir toda esa información erudita al hecho dramático sin quedarse en algo discursivo.
CZ: Eso se convierte en algo maravilloso teatralmente y con un sello propio…
ME: Absolutamente, además de ser muy generoso con los actores que van hacer sus obras, porque escribe para que los actores se luzcan. Por un lado te va a exigir que trabajes bien y que seas buen actor, pero por otro lado ese texto te va a permitir lucirte. Entonces vos vas a cantar, bailar y demostrar todo tu histrionismo arriba del escenario, y eso es genial para un actor.
CZ: ¿Cómo surge el unipersonal “Porque soy psicóloga” en donde relucís desde hace años a tu ser actriz?
ME: La obra fue escrita por Mariano justamente porque él es psicólogo, entonces tiene un lenguaje que conoce muy bien y el valor de verdad de este texto es tan maravilloso que la gente se cree que soy una psicóloga de verdad. Es un personaje que adoro hacer. Hay una anécdota que recuerdo cuando con Mariano hicimos un taller de teatro danza, aún no nos conocíamos pero en la primer clase donde te hacían recorrer el espacio y al encontrarte con un compañero decir la primer palabra que se te ocurra, me topé con él y lo primero que me dijo fue “loca”. Creo que algo le inspiré (risas).
CZ: ¿De que se trata la obra?
ME: Es un monólogo de carácter bufonesco donde se cuenta todo lo que una psicóloga no debe ser. Hay mucho humor negro. Realmente fue un gran desafío ya que implicó componer un personaje tan lejano a mí. Creo que allí esta el verdadero trabajo del actor.


Una mujer que decidió explotar su perfil creativo

CZ: ¿Qué es el teatro y porqué lo haces?
ME: Es una fuerza vital y creativa que esta dentro de uno, que tiene que buscar algún escape y a la cual hay que darle salida. A veces pienso cómo sería hoy yo si me alejara de todo esto o “me dejará de embromar”, como me decía mi papá, y creo que sería una persona muy apagada y gris. Por otro lado se habla mucho del ego de los actores y directores, de que todos se piensan que son los mejores y estan haciendo algo trascendental, cuando no es así. Hay una definición de Ricardo Bartís sobre ese tema que me encantó, él dice que “el teatro no le importa a nadie, al único que le importa es al que lo hace”. Creo que allí esta todo dicho. El mundo puede vivir sin actores pero no sin médicos. Entonces, es más una necesidad de uno.

DE HOMBRE A HOMBRE


Autoría: Mariano Moro
Actúan: Oscar Giménez, Ulises Pafundi
Escenografía: Edgardo Aguilar
Iluminación Edgardo Aguilar
Diseño gráfico: Paula Carranza


Dirección: Merceditas Elordi

TALLER DEL ANGEL
Funciones: domingos 20:30hs
Dirección: Mario Bravo 1239
Reservas: 4963-1571
Entradas: $60/ $50
# Fotografías de la obra "De hombre a hombre" por Fher Ghiani http://www.fernandogiani.com.ar/

domingo, 29 de abril de 2012

Entrevista a Martín Marcou

“No le estoy pidiendo todo al teatro”



Por Charly Zárate
Fotos: Fher Giani

“No quiero que me elijan, deseo que me prefieran”. La frase no es de Martín Marcou sino de André Gide, autor que escogió el director para el flyer de “Pitón bebé”, su nueva obra. En cierta manera esa aseveración sintetiza la personalidad de su teatro.

Además, acaba de re estrenar la comedia “Quiero pasar una tarde con Franco”, que tras un largo recorrido por el circuito del off, se planta imponente en la calle Corrientes a bordo de su tercera temporada.
La noche es un buen momento para las confesiones. El teatro es un hecho colectivo maravilloso. Encontrarse, escucharse y perderse en la historia del otro construye espejos en los cuales acariciamos otros sueños , otros anhelos, otras palabras que sustentan nuestro aquí y ahora.

CZ: ¿Cuál fue el disparador creativo de "Pitón bebé"?

MM: Venía de trabajar en "Malicia" con catorce actores, lo cual fue una empresa muy ardua, y tenía ganas de volver a las historias chicas, para contar algo muy simple y sencillo. La idea que me interesaba era indagar en cómo existir en el corazón de los otros, qué me pasaba a mí con las distancias y los apegos, y el tema de los rencuentros. Esta cosa de la necesidad de amor, de cómo ser querido e importante para ese otro siempre latente. Todo este bagaje de incertidumbre interiores me llevaron a escribir "Pitón bebé".

CZ: ¿Cómo fue traspasar toda esa interioridad a la exposición?

MM: Fue un proceso bastante particular porque la obra se escribió primero en el espacio a partir de escenas que les iba planteando a los actores. De esas improvisaciones realizaba un recorte y les iba agregando texto. Tras los resultados de los ensayos me senté a escribir la obra definitiva.

CZ: ¿Estaba determinado que era una obra para tres actores?

MM: Si. Porque lo primero que emergió del proyecto fueron los actores. Se dio a la inversa de lo que venía haciendo antes. Yo quería trabajar con una chica travesti y emergió Delfina Bianco con toda su impronta. Tenía ganas de volver a convocar a Ana Rossi, ella me había contado que estaba componiendo canciones, entonces me pareció interesante poner al servicio de la obra ese recurso. Además, había trabajado con Anita en obras muy explosivas como "Brillosa" y "Desmesura vaginal", entonces quise proponerle algo más realista y tierno. La verdad que compuso un personaje muy sutil y artesanal, aunque también arriesgado. Y en el caso de Eugenio Dávide ("Quiero pasar una noche con Franco") quería probarlo en un registro diferente pero sin que abandone el grotesco, un estilo que maneja muy bien. Me parecía que había mucho más para investigar por ese lado, y apareció esta "criatura" que es un vecino tímido y con carencias afectivas importantes.


Piton Bebé: deseos que se arrastran pero logran emerger

CZ: ¿Hubo buena conexión de grupo?

MM: Realmente todo fluyo de forma apacible y tierna, como la obra. Ellos conformaron un excelente equipo y hubo buen feeling. Empezaron a reconocerse en el otro y a configurar el espectáculo con mucha naturalidad. No hubo nada que trabe el proceso o lo confunda, ni que lo vuelva caótico. Además, enseguida nos pusimos los cuatro de acuerdo en que no había que pedirle más a la obra de lo que la obra daba.

CZ: Justamente, sin ser un texto pretensioso logra más que si lo fuera...

MM: Es que la obra es un cuentito muy chiquito donde importa más el mundo del detalle y de la atmósfera que contar una gran historia. Porque yo quería contar ese tipo de cosas. Me interesaba más mostrar a una chica cantando en portugués arriba de una mesa en cuclillas, a un chico que hace ruidos con la boca y tarde en decir las cosas o a una chica travesti que se arrastra en el piso como si fuese una víbora e interconectar con el modo natural que tienen ellos de encontrarse.

CZ: El espacio de lo cotidiano es central. Hay una pintura constante que resalta el ritual de unión del mate. ¿Cuánto de ese lugar te resignifica?

MM: En ese sentido la obra es un poco como yo; se acerca bastante a ese espacio de lo simple que habito. Esta reflejado en mí y me gusta que así sea.

CZ: Sobrevuela el aire de militancia, no solo convocando a una chica travesti, sino también levantando el guante para luchar por su inclusión laboral. ¿Cómo se instaló este tema en la pieza teatral?

MM: A la hora de introducir un personaje que esta relacionado con las minorías sexuales, lo primero que pienso es en el tratamiento que le quiero dar, y eso esta vinculado con el tipo de relación que genero, en este caso con las chicas travestis. Descreo totalmenteeso del “destino trágico del puto”. Me parce que esta un poco d´ mode, y que si bien hay muchos territorios que conquistar y hay chicas que sufren porque tienen realidades muy cruentas, me parece que algo esta modificándose, tanto en los derechos sociales como en las políticas de trabajo. Entonces, como hacedores de un hecho estético tenemos que acompañar ese proceso. El modo con el cual describimos a esas chicas, es una manera de reflejarlas. Instalándolas en un lugar cotidiano y armonioso, donde se las muestre con otras posibilidades.


Un trabajador incansable y creativo

CZ: ¿El teatro tiene que ser transformador y militante para vos, o sólo puede ser un hecho estético y de mero entretenimiento?

MM: Para mi es pedirle demasiado al teatro que sea transformador o instituirse uno como alguien que puede modificar ciertas realidades. En mi caso, tengo una manera de contar y decir, donde me involucro con ciertas temáticas que considero actuales, que tienen que ver con el tiempo en el que estamos viviendo, y es una forma de estar comprometido con la época que me toca transitar.

CZ: ¿Desde cuando tomaste este rol social?

MM: Yo milito desde la adolescencia. Antes no lo había hecho desde una agrupación política pero si he tenido un gran recorrido con respecto a lo que es la acción social, y algo de eso se filtra en mi obra inevitablemente. Esto de ser militante y activista LGTB tiene que ver con el otro y cómo ese otro te construye. Si bien hay muchas obras de género, no hay tantos referentes con respecto a esto, y que tengan un discurso medianamente comprometido.

CZ: Acabas de reestrenar “Quiero pasar una noche con franco”. ¿El hecho de que sea una comedia le da menos sustento militante?

MM: Creo que más allá de ser una comedia, es una obra muy política, porque salió a la luz justamente en el contexto de lo que fue la sanción de la ley por el matrimonio igualitario. Más allá que este apoyada en el humor paródico, hay un personaje que es militante y que asume un papel muy comprometido.



El amor revolucionario llegó a la calle Corrientes

CZ: Y vos también estas más comprometido en estos momentos…

MM: Estoy militando desde hace un año en una agrupación política que se llama Vatayón Militante, que es peronista/ kirchnerista, que esta apoya este modelo nacional y popular, este proceso de transformación que venimos atravesando desde el 2003. Además, tenemos un fuerte asidero en cuestiones culturales, coordinando distintos tipos de talleres en las cárceles, como los de teatro, tango, murales. Ahora arrancamos con un programa de alfabetización. También están las actividades de la coyuntura, pero siempre sumando desde la acción. Estoy muy contento con eso, me hace inmensamente feliz y me ha hecho crecer.

CZ: ¿Siempre fuiste peronista?

MM: Desde chico, por la influencia de mi mamá y mis abuelos. Me resuena la marcha peronista desde la época de mi crianza en mi pueblo de Luis Piedra Buena, en Santa Cruz. Recuerdo las fotos de Evita en la pared de la casa de mi abuela. Pero también las historias sobre la justicia social, la igualdad y la Patria socialista, que fueron construyendo mi imaginario, a través de las anécdotas sobre las cooperativas que habían en mi pueblo y cómo Evita hacía llegar alimentos no perecederos para que se abastezcan los sectores más pobres de nuestra tierra. Tuve la posibilidad de compartir con Néstor y Cristina espacios en común, escucharlos en actos, cuando ellos gobernaban en Santa Cruz. Siempre tuve admiración por la calidad de políticos que son, y hablo en tiempo presente para ambos ya quepara mí Néstor esta vivo en el pueblo y puso la patria en nuestras manos para que nosotros podamos seguir defendiendo y sosteniendo su proyecto.

CZ: ¿Cómo juega el papel del director y hacedor de teatro dentro de esta nueva estructura interior que te abarca?

MM: Por suerte el teatro me sirvió para hacer catarsis de todos mis dolores y carencias. Hoy estoy en una nueva etapa interesante que me corrió un poco y me puso en lugares nuevos. De hecho, desarmé un montón de estructuras y decidí tomarme unas vacaciones de algunas personas a las cuales les estoy muy agradecido por todo lo que me han acompañado, pero en estos últimos meses conocí otra gente que esta enriqueciendo mi realidad. Todo lo que vengo viviendo en la militancia es parte de este nuevo proceso interior, y lo transfiero a lo que es el teatro y viceversa. Trato de ir retroalimentando ambos espacios y que se tejan puntos de congruencia, pero no le estoy pidiendo todo al teatro.



"Uno siempre está solo/ pero a veces/está más sólo." (Idea Vilariño)

CZ: ¿Cuál es tu idea de familia?

MM: Soy bastante Susanita en ese sentido, busco un compañero, alguien que me acompañe en el trayecto de vida que me quede. He tenido experiencia de relaciones largas y fructíferas de las cuales he aprendido mucho, pero en este momento de mi vida decidí estar solo. Estoy en lo que denomino “tiempo de amantes”. Aunque me ocurrió en este último tiempo, una gran congoja y angustia muy movilizadora porque me dieron muchas ganas de tener un hijo, con un compañero si aparece o solo. Creo que sería un buen padre.

CZ: Te siento mucho más maduro, indagando búsquedas personales sólidas y afrontando desafíos con mayor compromiso…

MM: Totalmente y eso también tiene que ver con decisiones trascendentales que me han puesto en otro lugar. Y cuando eso sucede, todo lo que te rodea se acomoda de otro modo. Con la misma intensidad que pongo cuando construyo, no tengo problema en destruir todo lo que tenía si ya no me es útil para mi crecimiento; no tengo miedo a eso, ni me aferro o apego a nada ni a nadie. Esto también tiene que ver con mi personalidad de ser crudo y la identidad de mi Teatro Crudo.

CZ: ¿Nunca te violentan los miedos?

MM: Fui perdiendo muchos miedos y alejándome de pavores que me hacían cometer estupideces o medirme en algunas cuestiones en las cuales a veces uno quiere medirse. Sobretodo cuando uno intenta ir por la mejor versión de uno mismo y no la mediocre. Entonces me parece que el miedo no contribuye para que eso suceda. Creo que la madurez tiene que ver con esto que soy y aceptar todas mis partes, incluso cuando me equivoco pero no autoflagelarme por eso.



A soñar despierto

CZ: ¿Podrías rescatar algunas escenas de tus obras que para vos sean de antología?

MM: Elegiría a Yara Rivas haciendo de la Chicho en “Rancho Blanco” en la escena donde cuenta que su amigo Martín muere ahogado cuando se rompe la carpa y él cae al río, entonces ella relata todo ese proceso mientras ese adolescente se va ahogando. Este es uno de mis momentos predilectos de todas las cosas que hice. También rescataría a Checha Amorosí en “Lame Vulva”, en el comienzo de la obra cuando le pega un cachetazo al protagonista masculino y le agarra un ataque de histeria, me parece que es un momento muy vívido. A Puchi Labaronnie en “Malicia” con toda su impronta glam y con esa versión tan noventosa y anti-cultural. Y ahora me interesa mucho Ana Rossi cuando canta el segundo tema en “Pitón bebé”, que se bajan las luces y ella expresa cantando con esa bella coloratura de voz, que no le gustaría volver a encontrarse con ese que desde algún lugar sigue amando porque ya no son los mismos.

CZ: ¿Qué es el teatro?

MM: Es muy difícil para mí definirlo. Si yo pudiera definirlo fehacientemente lo dejaría de hacer, porque descubriría todos los secretos y los misterios. Prefiero encontrarme con esa incertidumbre día tras día y mantener una búsqueda constante. Es como una pareja donde uno se tiene que retroalimentar mutuamente. Y como el teatro también es un espacio para ser amado, entonces seguiría hasta el fin de mis días descubriendo qué significa para mí el teatro.

*****

DÓNDE, CUÁNDO, QUIÉNES…

PITÓN BEBÉ




Teatro La Tertulia
Gallo 626
Reservas: 6327-0303
Viernes 23 hs

Elenco: Delfina Bienco,Ana Rossi y Eugenio Dávide
Autor y Director: Martín Marcou


QUIERO PASAR UNA NOCHE CON FRANCO



Muliespacio Los Ángeles
Corrientes 1764
Reservas: 4372-2405
Sábados 23 hs

Elenco: Puchi Labaronnie Pedro Arggollia, Eugenio Dávide, Rosario Sabarrena, Gabriel Zucarrini y Marco Gianoli.
Dramaturgia y dirección: Martín Marcou


POSDATA

Aún le espera un 20012 muy intenso a Martín Marcou, ya que volverá a la actuación con un unipersonal escrito por él, llamado “Hijos del campo”, del cual aún no puede confirmar por quién será dirigido. Además, participará de dos series por internet, una de ellas sobre familia y diversidad sexual en la que también es autor.
A mitad de año empiezará a ensayar “Hombres en celo”, otra nueva obra con un elenco de actores que se pondrán bajo su direccionalidad por primera vez. Y luego estrenara “Te estaba esperando”, cuyo texto de la obra resultó uno de los cinco finalistas del Proyecto 34°S / teatro en traslación - Intercambio artístico: África - Latinoamérica. Había estado trabajando dos años con cuatro actrices de sus huestes para consolidar este proyecto, pero decidió renovar el elenco por otras.



# Agradecimiento especial a Fher Giani por la producción fotográfica cedidad para esta nota#
www.fernandogiani.com.ar


sábado, 31 de marzo de 2012

Entrevista a Gerardo Bergérez

"Necesito del teatro tanto como ir al baño o comer"



Por Charly Zárate

Este actor y director teatral uruguayo se encuentra presentando la segunda temporada de “Mátame de nuevo”, una profunda comedia dramática sobre la relación perversa entre una madre y su hijo, a quien manipula psicológicamente inventándole diferentes enfermedades, una patología real denominada Síndrome Múnchhausen.

Gerardo Bergérez cimentó su vocación artística formándose durante diez años en el Teatro El Galpón de la ciudad de Montevideo. Allí tuvo como maestros a María Azambuya, Nelly Goitiño y Cesar Campodónico, entre otros grandes del teatro uruguayo. Fue en ese mismo espacio donde construyó a su Ser actor en obras como “Galileo Galilei”, de Bertolt Brecht, “Platonov”, de Chéjov, “Jetattore”, de Laferrere, entre tantas otras; aunque con “Un hombre es un hombre”, de Brecht, logra consagrarse definitivamente obteniendo un premio Florencio por su actuación. También forjo a su Ser director con “La tercera parte del mar”, de Alejandro Tantanian . El cine también lo sedujó, realizando varios cortos y coprotagonizando la película “El cuarto de Leo” de Enrique Buchichio.
Dese hace algunos años, decidió instalarse en Buenos Aires y continuar su prolífica carrera. En “Reglas, usos y costumbres de la sociedad moderna” logra un trabajo actoral destacable por la crítica y que también le habré las puertas del mercado brasileño y español. Con “Loco afán” y “Tengo miedo torero”, remarca una solidez direccional, al adaptar para el teatro estos dos textos del autor chileno Pedro Lemebel.

CZ: ¿Cuál fue la génesis de "Mátame de nuevo"?

GB: Parte de las ganas de compartir junto a Marcelo Iglesias un escenario, ya que lo había dirigido en "Un loco afán" y "No tengas miedo torero", ambos espectáculos basados en la poética de Pedro Lemebel. Le conté a Marcelo que tenia la idea de armar algo sobre la premisa de que él fuera mi madre, hablamos con Érica Halvorsen , con quien ya había trabajado porque dirigí en el Teatro El Galpón de Montevideo "La persuasión", otro texto de ella. Cuestión que en dos semanas Érica escribe la obra y en menos de un mes la teníamos armada.

CZ: Estabas muy seguro de lo que querías...

GB: Si, pero igual yo tenía mucho miedo de lo pudiera suceder en el estreno ya que nunca se la mostramos a nadie y trabajamos durante ese mes a puerta cerrada en los ensayos. Yo siempre dirijo y tengo una visión totalmente objetiva, o al menos trato de no enamorarme tanto de lo que hago, pero en este caso estaba dirigiéndome a mi mismo y a Marcelo, a su vez él tiraba ideas y entre los dos estábamos creando ese "monstruo" que no sabíamos lo que podía llegar a ser. Quizás tal vez era aburrido, largo, tampoco sabíamos muy bien sobre que estilo estábamos cimentando.

CZ: ¿Y en qué línea la ubicarías ahora?

GB: En el humor negro, absolutamente. De hecho las intenciones estaban dadas para que fuera por allí.. Como actor soy más dúctil, pero como director tengo una línea expresiva bastante marcada y el humor negro me encanta.


“El teatro es un juego que muchas veces se aproxima a la verdad”

CZ: ¿Es tu experiencia más experimental?

GB: He echo cosas muy osadas y jugadas, transgresoras si se quiere, pero nunca había desarrollado esta especie de desmesura del ego, justamente algo que siempre critico en otros directores, que es escribir, dirigir y protagonizar sus textos.

CZ: ¿Cómo se eligieron con Marcelo Iglesias?

GB: Cuando estaba buscando el elenco ideal para montar “Tengo miedo torero”, que fue la tercer obra que estrené en Buenos Aires y la elegí porque admiro la poética de Pedro Lemebel, un autor chileno muy reconocido a nivel mundial, que tiene unas letras muy transgresoras y filosas, que mezclan todo el mundo homosexual. Entonces, en esa búsqueda me encuentro con Marcelo Iglesias, que no lo conocía pero funciono perfectamente en el casting. Cuando lo seleccione, se murió de la emoción porque él también ama a Lemebel, su obra y su personalidad con todo lo que Pedro significa en el mundo gay.

CZ: ¿Qué destacas de él cómo actor?

GB: El maneja muy bien el tema del transformismo en escena pero con una sutil naturalidad. Se pone tacos y pelucas pero no da travesti, es difícil de explicarlo porque es mágico lo que logra, ya lo han podido comprobar muchos cuando formaba parte del grupo Caviar, con Jean Francois Casanova, aunque allí tenía inhabilitada la palabra. Entonces, lo que logramos juntos es mantener toda esa estética corporal que él maneja, con el sustento de la palabra y la verdad escénica. Su desarrollo en “Mátame de nuevo” creo que es la síntesis de todo eso, lograda en los tres años y medio que llevamos juntos trabajando.

MÁTAME DE NUEVO, llamativo síndrome
Junto a Marcelo Iglesias en Mátame de nuevo

CZ: ¿Qué información a priori manejabas sobre el Síndrome Múnchhausen?

GB: Soy bastante fanático de series médicas y una vez había visto un caso de este síndrome que me había llamado mucho la tención. Cuando estábamos con Érica reunidos y concentrados en la creatividad del libro, a ella se le ocurre plantearme la inclusión de este síndrome en la relación vincular de los personajes. Así fue que comenzó a investigar mucho acerca de este tema, un síndrome cuya base parte de las madres que enferman a sus hijos sin estarlo realmente. Es decir, les inventan todo tipo de enfermedades sumergiéndolos en un daño psicológico terrible.

CZ: Y esta realidad eligen contarla desde un encuentro ficcional entre Marilyn Monroe y Frank Sinatra. ¿Cómo aparece este recurso en el proceso de creación?

GB: Esto parte de algunas historias personales de la autora a raíz de experiencias que fue acopiando sobre las historias de personas cercanas que habían tenido madres con una especie de delirio haciéndole creer a sus hijos que su padre era algún famoso.

CZ: La obra también funciona como espejo para el espectador que puede reconocerse o reconocer a esa madre…

GB: Hay muchas madres así, quizás no al extremo que alcanza la ficción, pero si las hay castradoras, obsesivas, compulsivas, que te siguen muy de cerca, que cercenan libertades individuales. No es mi caso en absoluto, tengo una madre divina y Marcelo también. Pero muchas veces ha pasado en las funciones de gente que se siente afectada o ven representados rasgos de su propia madre.

CZ: ¿Crees que el teatro puede ser terapéutico?

GB: El teatro es un juego que muchas veces se aproxima a la verdad, pero no creo que pueda ser terapéutico. Hay bastantes chantas circundando el arte teatral, que a veces quieren transformar ciertas técnicas teatrales que están asociadas meramente al escenario para llevarlas hacia lo terapéutico. Y mucha gente desesperada, inocente y desinformada son presas de esa gente. Lo que si creo es que el teatro es catarquico, desde los griegos hasta la actualidad, tanto para el espectador como para el hacedor. Uno tiene necesidad de ver teatro y de hacer teatro.

CZ: En tu personaje se puede admirar un trabajo corporal exhaustivo, casi sin vestuario ni artificios de caracterización. ¿Desde dónde abordaste ese rol?

GB: A ciencia cierta no te puedo decir desde dónde fue elaborado ese proceso porque no lo registré. Cuando dirijo tengo muy claro cuál es el proceso como director, desde el primer ensayo sé que puertas vamos abrir aunque no hacia dónde vamos a ir, de todas maneras sé medianamente cuál va a ser mi guía hacía los actores. Pero como actor fue muy extraño, ya que venía trabajando bastante en mi doble rol de actuar y dirigir, aunque sinceramente en este proyecto todo se fue dando naturalmente. Sabía que quería transformarme sutilmente y desde el interior. Creo que todo partió desde Marcelo y lo que aportó a través del proceso de transformación de su personaje.



CZ: Hay un momento clave que me gusta observar y es el del aplauso final. Las reacciones de los actores son muy particulares y disimiles. ¿Cómo transitas ese instante de “gloria”?

GB: Sinceramente, el momento del aplauso es el que menos disfruto. Es decir, obviamente que me gusta que aplaudan y que la obra funcione, pero yo me conecto más con los espectadores mientras estoy haciendo la obra, estoy muy pendiente todo el tiempo de sus reacciones. Trato de captarlos tanto, que cuando termina la obra siento que eso ya se desconecto. Es un momento en el cual me siento un poco incómodo y quiero salir corriendo al camarín.

CZ: Soles estrenar dos o tres obras por año, dirigís, actúas, producís, esto te define como un creador prolífico pero también con una necesidad constante de expresarte a través del teatro, ¿no es cierto?

GB: Son varios los motivos. Primero porque soy una persona que tiende a construir y eso forma parte de mi personalidad, en segundo lugar esta la formación, yo crecí formándome en el Teatro el Galpón de Montevideo que lleva 63 años de historia, y que construyó prácticamente el teatro latinoamericano, un teatro que fue muy visionario y removedor políticamente. Ese lugar es un núcleo de permanente acción, entonces me crie y formé con todos esos actores y maestros que te enseñaban a construir, y eso lo tengo en mis células.

CZ: ¿Un teatro militante?

GB: Claro. Independientemente de que todo espectáculo teatral es político, no en el sentido partidario ni banderas, sino como herramienta para transformar.

CZ: ¿Desde dónde trabajas tu impulso creador como actor?

GB: Hay algo que tiene que ver con la necesidad, emparento las necesidades básicas de comer e ir al baño, con las de actuar. Y esa necesidad de experimentar la sensación de estar en el escenario, sentir que empieza todo pero que también puede terminar todo ahí. Porque cada vez que uno va actuar dice “esto es maravilloso” pero quizás es la última vez que lo haga. Trabajar con el cuerpo es lo lindo y efímero que tiene el teatro, porque yo no se hasta que punto voy a poder seguir con esto. Hay historias de actores consagrados que en algún momento dejan de actuar, y esto sucede porque los miedos son más grandes que las gratificaciones que te da el hecho de actuar. Por ahora me gana la necesidad, pero algún día me puede ganar el miedo. De hecho cada sábado, minutos antes de la función me agarra como una opresión en el pecho, es la tensión que me sigue generando ese momento previo.

CZ: También escribís, ¿cómo es tu proceso de escritura?

GB: En los últimos años lo que más he hecho es adaptar novelas al lenguaje dramático. Primero lo hice con “Tengo miedo torero”, que es la única novela que escribió Pedro Lemebel, y fue de una dificultad muy grande llevar esas imágenes que relata él al lenguaje teatral, pero me fue muy bien. Después vino “Loco afán”, también de Lemebel y con mayor nivel de dificultad porque eran crónicas sobre travestis que se mueren de sida en Chile cuando presidia Pinochet en los años ochenta.

CZ: ¿Ahora estas escribiendo algo?

GB: Ya termine de escribir y estamos en pleno ensayo para estrenar dentro de pocas semana una obra que se llama “Trio”, que es una especie de trihller psicológico sexual con temática gay y mucho misterio. Va a ser transgresora y polémica sin dudas.



CZ: ¿Y algo más para este año en Buenos Aires?

GB: También empecé a ensayar otra obra para presentar el Teatro Sha sobre un texto uruguayo llamado “Sarita y Michel”, con Marcelo Iglesias y Hana Fleishmann, es un espectáculo que le va a interesar mucho a la comunidad israelita. Se trata del encuentro de una mujer judía con una travesti, generándose un vínculo muy tierno y luminoso derribando algunos mitos y prejuicios que hay con esta comunidad. Realmente es un teatro poco transitado, al menos por mí.

CZ: ¿Qué es el teatro para vos y cómo lo definirías?

GB: Creo que hay tantas definiciones del teatro como hacedores existen. También se manosea mucho el término teatro, el actor y la profesión esta muy bastardeada. Yo soy un defensor de la profesión, al punto que me he peleado con mucha gente por eso. Hoy cualquiera se dice actor porque solo actúa, y no es así. Tiene que haber una pasión, un talento genuino y sobre todo una formación. Había un maestro, de quien no recuerdo su nombre, que decía: “el teatro es treinta por ciento talento y setenta por ciento transpiración”. En realidad es eso, el esfuerzo, el empecinamiento y el estudio. Yo estudie cinco años en una escuela integral donde trabajábamos, no solamente la parte de arte escénico sino también la teoría del arte, la voz y el cuerpo. Los uruguayos tenemos una técnica actoral muy definida, yo puedo hacerte tres funciones seguidas y no me voy a leccionar la voz. Eso es ser un actor, dominar tu cuerpo, inteligencia y el alma. 
 
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MÁTAME DE NUEVO


Una madre que posee la extraña enfermedad de enfermar a su ser más amado. Un hijo que posee un solo deseo, matar a su madre.Cuando la trasferencia de deseos se vuelve patológica, cuando el amor se vuelve posesión, cuando la fama es obsesión y la mentira realidad, la única vía de escape, seguramente, sea la muerte. Madres amorosas, madres protectoras, madres sobreprotectoras y madres siniestras. Todas esas madres conviven y sobreviven, en Mátame de nuevo. Mátame de nuevo es un grito, desesperado y tragicómico, al ritmo de las canciones de Frank Sinatra. Mátame de nuevo es una comedia negra. Es una relación madre e hijo. Es una ilusión que se vuelve mentira, que se vuelve enfermedad, que se vuelve mortal.

Teatro La Comedia
Rodriguez Peña 1062
Funciones: sábados 21 hs
De Erika Halvorse
Con Marcelo Iglesias y Gerardo Begérez

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Próximo estreno lunes 2 de abril
TRÍO

Con : Jonás Elfenbaum, Juanma Gómez Antognazza Hernán Felipe y Hugo Joel Bibiano
Texto y Dirección: Gerardo Begérez