domingo, 24 de julio de 2011

Entrevista a Alfonso Barón


Desmembrando el teatro off


Por Charly Zarate

Inauguramos este nuevo espacio desde la sección teatro donde cada semana intentaremos descubrir el universo creador de algún nuevo artista del circuito independiente, del teatro off y de las propuestas de autogestión. Para arrancar entrevistamos al actor, bailarín e interprete físico Alfonso Barón, quien forma parte de la obra "La idea Fija", de Pablo Rotemberg.

Tras largas noches de recorrido teatrero, caímos en la seducción de un apetecible culo que nos invitaba a espiar a través del orificio voyerista de "La idea fija", un sorprendente espectáculo de teatro-danza creado y montado por Pablo Rotemberg (dramaturgo y director teatral) en la sala El Porton de Sanchez,
Ya con su segunda temporada la obra fue seleccionada para representar a la Ciudad de Buenos Aires en la XXVI Fiesta Nacional del Teatro 2011 (San Juan, Argentina); participó en el XV Festival de Danza de Nuevas Tendencias (Mendoza, 2010); recibió cuatro Nominaciones para los Premios Teatros del Mundo (2010) y fue nominada en tres categorías de los Premios Trinidad Guevara (2011).
Allí descubrimos toda la plasticidad fisica y versatilidad actoral de un mendocino llamado Alfonso Barón, quien a sus 26 años y tras cinco de instalarse en Buenos Aires, se ha convertido en un referente del teatro fisco, sudando el alma en escena. Pero él viene de un terreno totalmente ajeno a las tablas del arte, el rugby.

¿Cómo se dio este cambio tan radical en tu vida?

Jugué rugby desde los diez años en el Mendoza Rugby Club, siempre me gustó trabajar el cuerpo y la actividad física. Un día caí en un taller de teatro que dirige Ernesto Suarez, un docente teatral muy importante de Mendoza. Luego me motive y empecé a estudiar la licenciatura de teatro en la Universidad de Cuyo. Así que tome la decisión de dejar el deporte, apasionado por lo que estaba descubriendo y se me abrió un mundo totalmente diferente.

¿Y ahí llego la danza?

Al poco tiempo vino la danza, me llamaron de un grupo llamado "El árbol danza teatro" de Vilma Rupulo, encargada del Festival de Nuevas Tendencias; y allí flasheé con el cuerpo al encontrarme con gente de estudio y formación.

¿Por qué decidiste venir a Buenos Aires?

Para seguir estudiando y porque considero que la verdadera movida cultural y artística esta acá. Mi plan A era el Teatro San Martin, adicione pero no quede, entonces active el plan B que fue el IUNA y allí sentí que ese sería mi lugar de pertenencia para el gran despegue. Fue un gran aprendizaje, sin dinero pero con tremenda riqueza creativa constante.

¿Y tuviste que recurrir a trabajos pseudo artísticos por cuestiones económicas?

(Risas). Ya sé por dónde venís, anduviste investigando veo. Y sí, me convocaron de Playboy, por la hermana de una ex novia, para hacer como veinte capítulos de la serie "Chicas Siderales". En la cual no tuve contacto con las bellas muchachas lamentablemente. Porque trabaje en croma, y todo era editado digitalmente, yo estaba en una nave espacial y mi personaje tenia lapsus oníricos sexuales lo cual me mantenía alejado de todo contacto terrenal. Fue una experiencia diferente a lo que hacía pero de la cual aprendí mucho de los tiempos de la tele.



¿Cuándo lo conociste a Pablo Rotemberg?

El primer contacto con Pablo fue como profesor de yoga en el IUNA. Luego hice la asistencia coreográfica con Gabriela Prado en "Excusas para el dolor", que gano el premio a la mejor coreografía para Teatro del Mundo, y Pablo fue a ver esa obra, nos empezamos a cruzar en el circuito, y el año pasado baile en el ciclo Ciudanza, donde él hacia una performance antes que yo. Me fue a ver y me conto que estaba ensayando una obra. Me entusiasmo cuando me la conto, pero yo estaba por irme de gira a Suecia. Al poco tiempo, se me cae la gira, lo llamo y a él justo se le había ido un bailarín. Todo cerro magníficamente.

¿Cómo direcciona tu trabajo Rotemberg?

El nivel de obsesión de Pablo es tremendo, estruja cada lugar al máximo, prueba y tira. Hay cosas que vos crees que están bárbaras, pero el viene lo prueba y luego lo descarta. Aunque te angustia al principio pronto descubrís que nada de eso fue en vano, porque él es muy minucioso, prolijo, obsesivo y tiene un mundo que a mí me interesa mucho. Es como oscuro pero plástico, muy relajado y tiene humor pero a la vez medio darki..

¿Qué significa “La idea fija” para vos”?

Esta obra me da mucha libertad en lo sexual y en la interpretación física que despliego en escena. Me gusta la fusión de lenguajes que plantea Pablo, y ese es mi camino. Lo quinético de la danza me aburre, amo el teatro por sobre todo y allí focalizo mi búsqueda artística.



¿Hay lugares reconocibles de tu personalidad en la obra?

Seguro. Yo soy muy sexual, escorpiano, y tengo mucho instinto. Así que fue muy fácil trabajar con un espectáculo tan desprejuiciado en ese sentido. Una obra perfecta que trabaja lo mecánico del sexo, el cuerpo, la soledad; cuestiones que me suelo plantear reiteradas veces.

¿En qué sentido?

De estar garchando con un montón de minas y de repente sentirte sólo, y luego querer buscar amor, pero cuando lo tenes queres volver a lo otro. Y la obra plantea un poco esa dualidad.

Es verdad, lo que decís me remite a una escena de la obra donde tu personaje, como si fuera un perrito mecánico por momentos se acerca al sexo, olfatea y luego se aleja…

Si, tal cual. Como muy animalesco, y yo tengo un poco que ver con eso instintivamente.

Se trabaja casi todo el tiempo con el cuerpo desnudo. ¿Hubo inseguridad con el resto del grupo?

Para nada. Pablo tuvo como un año de investigación acerca del lenguaje de los cuerpos. Yo arranque dos meses antes del estreno y ellos ya estaban muy interconectados. Al principio me manejaba como con mucho respeto, tipo pidiendo permisos para tocarlos, pero al segundo ensayo ya me dieron la libertad absoluta para actuar. Hoy está todo muy naturalizado.



Y has estado coreografiando varias obras…

Así es, estuve como coreógrafo en “Fugu”, de Maruja Bustamante quien me llamo para armar ese proyecto, todo el dispositivo escénico del espacio y la escenografía en relación con los cuerpos. Maruja que es una grossa y tan creativa me dio total libertad lo cual para mí fue un honor. A la vez me convocó Gabriel Gavilá para TEF (Teatro Expuesto Femenino), donde realice una experimentación física muy interesante con ocho mujeres. Y casi todos los viernes sigo coreografiando las Fiestas Plop, donde me llaman para armar las performance temáticas.

¿De qué se trata la obra “Los posibles” en la cual participaste?

Es una obra que hicimos en el Teatro Argentino de La Plata dirigida por Juan Onofri,, que trasgrede el circuito de la danza donde se integró a chicos de la calle de González Catán. Así se armó un grupo bautizado KM 29, porque es el punto de encuentro entre dos rutas de la zona donde suelen parar estos chicos. Un poco la idea era lleva el arte a otro contexto social, nosotros íbamos a entrenarlos al Centro del Día Casa Joven La Salle, que es el lugar que los contiene. Fue una experiencia increíble, entrar en su universo, sus códigos. Hay un par de directores que hace poco estuvieron en Cannes, que están filmando una película sobre este grupo, también Caterine Frank, una directora alemana realizo un documental registrando todo un año de laburo investigativo que tuvimos con KM29, y antes de fin de año volvemos a La Plata con más funciones.

Sos muy inquieto artísticamente. ¿Dónde ubicas mejor tu vocación, como director o intérprete?

Disfruto mucho de ser intérprete y me siento más pleno en el escenario que direccionando. Hace poco vino el Circu Solei, espectáculo que admiro profundamente y fui a cenar con los chicos del elenco; hablando con uno de ellos le pregunto “cuál es tu especialidad en el circo” y me dice “el palo chino” (que es una práctica circense super difícil), y él me pregunta a mi cual es mi especialidad aquí en Argentina, y yo le contesté que es hacer de todo.

¿El mandato familiar condiciono tu carrera?

Para nada. Siempre fui bastante rebelde, aunque el tema con mi viejo fue heavy al principio. El fomentó en mis hermanos y en mí el deporte, cada vez que terminaba un partido me esperaba con un Gatorede y me decía “recupérate hijo, hidrátate”, cuando yo deje de jugar al rugby para él fue tremendo, un golpe duro que le costó asumir. Siempre tuvo una mirada muy particular sobre el Arte, como de distancia, todo lo contrario a mi madre quien siempre me apoyo incondicionalmente. Hasta que con el tiempo fue aflojando, al ver mi entusiasmo y comprobar que el imaginario que tenía con respecto a la danza y el teatro no era tan nefasto como lo pensaba al principio.


¿Cómo te lo demostró?

Ahí iba con esto que te decía del Gatorade, porque hay una anécdota que siempre cuento. La primera vez que baile en el Teatro Independencia de Mendoza, con la obra “Karmine”, que también tenía mucho desgate físico, cuando termino, salgo y en el hall estaba toda la familia para saludarme y mi viejo como apartado de todos me estaba esperando con un Gatorede (se emociona), no me dijo ni una palabra solo me pego un abrazo que aún lo siento. Y entendí en ese gesto de amor tan simbólico que me daba su aprobación definitiva.

                   
Podes disfrutar a Alfonso Barón en:

LA IDEA FIJA
Teatro El Portón de Sánchez


Sánchez de Bustamante 1034
Teléfonos: 4863-2848
Entrada: $ 50,00
Sábados 21:00 hs

Los espectáculos en los que participo son:

Improvisa2 (Entrenador corporal)
Fugu (Coreógrafo)
T.E.F. (Teatro Expuesto Femnenino) (Entrenador corporal, Coreógrafo)
Los Posibles (Intérprete)
Línea scotch (Bailarin invitado)
Trabajo en desarrollo - Grupo km 29 (Intérprete, Video, Asistente)
La idea fija (Intérprete)
Una historia de agua…bailás? (Intérprete)
Boxes (o la carrera de tu vida) (Intérprete, Asistente coreográfica)
Paraísos Artificiales (Intérprete)
Grandes amigos (Actor, Coreógrafo)
La Sonrisa de los Siervos (Actor, Coreógrafo)
Kármine (Intérprete)



* Entrevista publicada por www.lavozjoven.com.ar el  30 de julio del 2011
 http://www.lavozjoven.com.ar/?q=contenido/desmembrando-el-teatro

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